Capitulo 2: Las cosas que deben suceder.


-Buenos Días, Miyazawa...

Al mirarlo ahí de pie con esa mirada helada y excepción palia y de profundas ojeras no pude evitar bajar la vista. ¿Como explicarme? ¿Como decirle esa verdad que no sabría como tratar?.

Arima ignoraba cuanto me había dolido el tener que hacerle eso... Pero era necesario. Quizás actué mal, pero estaba confundida y asustada. Lo peor de todo aquello fue que no me atrevía a decirle nada a persona de la que mas necesitaba apoyo en esos instantes.

Alejarme, fue lo único que podía hacer. Alejarme y poner en calma mi mente, pensar, tomar decisiones y luego... luego decirle esa noticia...

Nunca creí que me costaría tanto trabajo el actuar de esa forma. Todos esos años de hipocresía fueron los que me ayudarin a contenerme de gritarle cuanto lo amaba. Por que mi voz verdadera, la de dentro, estaba muriendo cada día, encerrada en esa necesaria apariencia de frialdad...

Ahora las cosas llegaban a su límite... Ahora era el punto donde no podíamos dar marcha atrás y arrepentirnos de nuestros actos ni de palabras dichas, era el borde del precipicio, la hora de las verdades, donde solo podíamos hacernos mas daño...

-Bu... Buenos días, Arima.

Trague fuerte y me senté en mi pupitre. Su cara de indignación y enojo no era semejante del Arima, que hacia solo unos meses me había confesado su amor en ese mismo lugar.

-¿Te sentiste mal ayer, no? -me preguntó con tono de reproche. Tome asiento y saque varios cuadernos para fingir que estudiaba.

-Un poco. -murmure indiferentemente- Solo fue un resfrió repentino.

De repente Arima me jalo bruscamente del brazo, obligándome a ponerme de pie. Sentí que mi fuerza de voluntad cedería. Tomo mi rostro con su mano libre y me obligo a mirarlo... Las lágrimas escapaban contra mi voluntad.

¿Como había llegado a eso?.

-¡DEJA DE MENTIRME! -exigió.- ¿Que pasa, Miyazawa?, ¿Acaso no soy lo suficientemente bueno para TI?... ¡¡Contesta!!

Su grito resonó a través de los pasillos vacíos de la escuela.

-Arima, por favor... -levante el rostro, su expresión se turbo ante mi llanto. Mis labios temblaban, las palabras trataban de salir, pero no me atrevía.

De pronto, interrumpiéndonos, la puerta del salón se abrió de golpe. Ambos nos volvimos para observar a quien acabada de entrar... era Asaba. Se veía demasiado serio, ¿que hacia ahí, tan temprano?. Que tonta... era nuestro mejor amigo, y lo había hecho participe de la situación.

Por muy extraño y superficial que pueda parecer, Asaba realmente estaba preocupado por nosotros. En realidad, era el único al tanto, pues el me había reclamado por que dañaba a su amigo, y yo le había contado todo...

Su mirada se dirigió a mí. Arima me soltó y me dio una mirada que podría haber atravesado el plomo.

-¿Ya se lo dijiste? -me pregunto el rubio recién llegado.

Negué con la cabeza, muy lentamente. No había tenido el valor...

Arima parecía sorprendido. De repente pareció notar algo. Me miro con furia a mi y a intervalos a Asaba.

-Creo que tendré que ser yo quien se lo diga. -murmuró. De reojo vi la expresión de Arima, parecía que en cualquier momento estallaría- ¿Sabes que es lo que siente Yukino por ti, Arima?.

Los puños de Arima se crisparon hasta su límite. Asaba continuo, yo no deseaba interrumpir lo siguiente que diría.

-Yukino... es una persona muy BUENA. Tan buena que ha preferido callar para no lastimarte... ¿Sabias?

-¡Claro que lo sé! -explotó- ¡Lo se por que es la persona mas importante de mi vida!

A grandes pasos, Arima se acerco a Asaba y lo tomo de la camisa. Levanto su puño y lo estampo contra el rostro lleno de estupor de su mejor amigo.

Desde el suelo, Asaba lo miraba incrédulo, no podía articular palabra frente a ese trasformado Arima.

-¡Lo sé! -continuo con expresión de desesperación y furia.-¡Por que yo la AMO!, la amo tanto que no voy a dejar que nadie me la arrebate, ni tu ni NADIE.

-¡NO! -grité y me acerque.- Tu no entiendes... ¡Tu no entiendes!

Las lágrimas bañaban por completo mi rostro. Las cosas estaban en los extremos totales. No podía soportarlo un minuto mas, deseaba irme de ese lugar. Desaparecer y quedarme en la oscuridad para siempre, donde no dañaría a nadie.

Sin pensarlo corrí, los pasillos vacíos parecían gritarme que era la culpable de todo lo que sucedía y sucedería si decía la verdad.

Pude sentir como Arima me perseguía, pero no me detuve. Fue en lo alto de la escalera donde me atrapó. Yo ya no deseaba saber nada.

-¡Miyazawa!

-¡Suéltame! -gritaba como un animal acorralado lleno de pánico mientras forcejeaba.- ¡Suéltame...!

-¡Tienes que decirme la verdad, TU verdad!

-¡Suéltame!

Un empujón mas decidido y me solté... pero el piso había desaparecido. No podía mantenerme en equilibrio, resbale de los brazos de Arima y  sentí que caía... caía...

-¡MIYAZAWA...!



Notas de la Autora: Si, ya se que soy una exagerada sentimental. ^^U...
Comentarios, dudas y sugerencias a tsukino_miyazawa@hotmail.com.